UNA ANTIGUA PASIÓN DE FAMILIA
- 1870
- 1870
- 1947
- 1956
- 1979
- 2001
- 2013
- Hoy
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Todo tuvo inicio en el lejano Brasil
Allí, Francesco Villa, abuelo materno de Mirco, ejercitaba
la profesión de comerciante de piedras preciosas entre Sudamérica y Valenza.
Su hija Clelia, al inicio del siglo XX se casó con Emilio Visconti,
ya entonces un afirmado engastador.
La pasión, el saber, la experiencia de dos generaciones
fueron así transmitidos a Mirco, que supo unir el amor por
la joyería a un deseo irrefrenable de conocer el mundo,
para innovarlo y hacerlo crecer, sin importar su dimensión.
La fundación de la empresa
Este fue el año en el que Mirco Visconti fundó su empresa
en via Roma, en el casco histórico de Valenza,
empresa que todavía hoy lleva su nombre.
El primer catálogo de joyas Visconti fue el muestrario técnico usado en el taller. Había sido ilustrado a mano personalmente por Emilio.
Con ese catálogo, las joyas en una maleta de cartón y,
sobre todo, con una carga de energía que inmediatamente
marco la diferencia en la Valenza de aquellos tiempos, Mirco Visconti se dio a conocer en el norte de Italia.
Viajaba personalmente, mientras Angela, su mujer,
se ocupaba de la administración de la empresa.
La tenacidad de Mirco Visconti
Se trasladó por primera vez a una sede más grande, en via Carlo Noè 24.
¡Cuantos kilómetros recorrió Mirco Visconti en su inseparable
Giardinetta!
Se abrió camino con la determinación de quien quiere conquistar
el mundo y la satisfacción de quien verdaderamente consigue lo que se propone.
No por casualidad fue uno de los primeros comerciantes de Valenza
que compraron los brillantes directamente en la Bolsa
Internacional de Amberes y el más joven de los fundadores
de la Associazione Orafa Valenzana.
Para conocer, entender y mejorar. Hasta descubrir que el mundo, después de todo, no es tan grande:
paso a paso, con los pies en el suelo,se puede llegar a todas partes.
Cambio en el timón
Enrico Liparota entra en la empresa; en 1980
también se incorpora Cosetta Visconti, hija de Mirco.
En 1987 el timón de la sociedad
queda en manos de Enrico y Cosetta. Una nueva mentalidad empresarial para dar un nuevo salto de calidad.
Un estilo que sigue las huellas de la tradición familiar:
de innovación. Además, las competencias y la energía para moverse con éxito en los nuevos escenarios del mercado.
Inauguración de la actual sede
La construcción había iniciado en 1995, con miras a
un nuevo e importante desarrollo de la empresa.
Mirco Visconti crece y se expande todavía más
por todo el territorio nacional, pero sin perder nunca de vista
el espíritu de siempre: la constante búsqueda de la excelencia.
Hay mucho más que una realidad de prestigio en el edificio de varios pisos de viale Santuario 3. Allí se encuentra todo el corazón de una familia que nuca ha dejado de creer en lo que hace.
Es el sigilo de una historia de éxito y de un estilo
empresarial que, con sólidos cimientos, trabaja e implanta bases nuevas para seguir creciendo, haciendo
posible el cumplimiento cualquier objetivo. Porque los sueños solo
tienen sentido si se hacen realidad.
El camino de crecimiento
Termina la ampliación de la sede de viale Santuario, con el
doble de superficie a disposición para la zona comercial, la productiva y los talleres.
Sigue creciendo mirando lejos en el espacio y el tiempo, un camino que debe recorrer paso a paso, creando día a día
una base sólida que sirva de punto de inicio para el futuro.
El pasado y el presente se funden en una realidad que representa
la más alta y auténtica joyería de Valenza.
El futuro no será una simple consecuencia,
sino, de nuevo, un recorrido construido con pasión.
Tradición e innovación
Lo más difícil de todo es respetar las propias tradiciones sin
renunciar a la innovación. Conservar las características de
siempre, incluso cuando se está creciendo, y cuando los tiempos
cambian.
En nuestra empresa todo esto se hace cada día
convirtiendo en realidad el sueño, la ambición, el amor por la bellez
a y por el valor. Ha sido así de Emilio a Mirco, también de Mirco a Enrico y Cosetta. Y, desde hoy, también de Enrico y Cosetta
a sus hijos, Luca, Michela y Elisabetta, que están
recogiendo el testigo de una empresa cimentada en la tradición de la más noble joyería de Valenza.
Demostrando la misma pasión y el mismo amor por el trabajo
y la calidad que, desde siempre, anima nuestra familia.